Sus ojos me miran,
son eterna poesía.
Juventud, rebeldía,
son como el fuego y el hielo
fundidos en un solo cuerpo.
Son dos instantes...
El amanecer y el atardecer
unidos por un mismo arte.
Son la locura y la inocencia
luchando por una supervivencia.
Son lluvia y sol,
besándose sin control.
Son marzo y abril,
son miedo y rechazo
contra besos y abrazos.
Son luz y sombra,
si alguien les nombra
son una bomba.
Una explosión de sabores,
dulce y salado.
Frío y templado
lo malo y lo bueno,
lo efímero y lo bueno.
Son un sueño,
el cielo e infierno,
verano e invierno...
La contrariedad del momento,
tan diferentes e iguales a un mismo tiempo.





