No recuerdo el color de mi ropa, ni el de la tuya, no recuerdo los accesorios que llevaba, ni si traía recogido el pelo o no, no recuerdo el lugar en el que estábamos, si fue en la playa, en un campo de rosas, o en una simple calle. No recuerdo si llovía o lucía el sol.
No recuerdo ningún detalle, no recuerdo lo que dije, ni de dónde venía, ni hacia dónde iba.
Sólo recuerdo que en el mundo existíamos tú y yo y que no había nadie más que nos pudiera separar.
El mundo era nuestro y yo lo único que hacía era besarte.

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